Islas Fae
Todos tiemblan cuando escuchan su nombre. Nadie escapa de él. Nadie puede huir de la Muerte Silenciosa. Ni siquiera Emelin…
Cuando sus ojos se cruzan con la Muerte Silenciosa, sabe que ha llegado su hora. Pero él no la mata. La arrastra hasta la Corte Carmesí, donde nadie ha logrado escapar. La reclama frente a todos y Emelin teme no ser capaz de huir de sus garras ni de resistirse a su mirada.