Q&A
¿Cómo empezaste a escribir?
Fue hace seis años. Empecé a escribir literatura romántica porque me encantaba leer esas historias pero me costaba encontrar auténticas historias de amor que los lectores sintieran reales. Al ser una persona que vive con condiciones crónicas, neurodivergente, y que trabaja la salud mental con terapia, quería leer romances sobre personas que tuvieran cuerpos, cerebros y corazones como los míos, que tanto amo. Quería apartar esa idea implícita que se tiene sobre que estas realidades no pueden ser conmovedoras, sexy, divertidas historias de amor. Eso es lo que suelo sentir cuando leo romances donde todo está demasiado armado y alejado de la verdadera realidad humana donde hay vulnerabilidades, problemas y una sensibilidad particular. Para ser claros, había algunos romances inclusivos en ese momento, pero eran pocos y quería mostrar más historias que fuesen queridas, auténticas divertidas y que fueran protagonizadas por personas realistas que aman y son amadas.
Si hubiera un fuego y solo pudieras salvar uno de tus libros, ¿cuál escogerías?
¡Jamás podría escoger solo uno! Es como si me estuvieran pidiendo elegir a mi hijo favorito. Así que voy a hacer trampas y decir que salvaría mi portátil porque todos mis libros están a salvo ahí.
¿Cuál es tu cliché literario favorito?
Mi cliché favorito es enemies to lovers, me parece un reto y también es muy gratificante crear una dinámica entre dos personas que se sientan realistamente antagónicas y, aun así, mantener la dignidad y la humanidad que logra que los lectores empaticen con ambos personajes. Hay una deliciosa tensión en el enemies to lovers, porque se sabe que su preconcebida noción del uno sobre el otro, sus juicios y malentendidos, en un punto van a romperse y reconstruirse en un respeto mutuo, admiración y, finalmente, en amor. Es un gran arco de los personajes, de no soportarse a amarse, y me gusta mucho escribirlo y leerlo cuando está bien desarrollado porque para que ese arco funcione, los personajes deben crecer significativamente también.
¿Cómo sería tu plan ideal de sábado?
Lo primero de todo sería una taza bien caliente de café y un delicioso desayuno mientras me siento en silencio y leo un poco. Luego, me gusta hacer un par de tareas para que la casa esté recogida, la cocina limpia y la lavadora puesta porque entonces sí puedo relajarme en paz, organizar mi espacio y disfrutar estando en casa. Después, suelo ir a correr, hacer estiramientos de yoga, una larga ducha y enfundarme en mi ropa de estar por casa. El resto del día lo paso en el sofá leyendo, viendo la tele, bebiendo té con algunos snacks para después, si me siento extrovertida ese día, prepararme para pasar algo de tiempo con mis amigos.